cañon del antilope
América del Norte,  Costa Oeste,  Estados Unidos

Cañón del Antílope

A este hermoso Cañón, casi que llegamos de casualidad. En un principio no lo habíamos incluido en nuestro itinerario de viaje. No sabíamos que estaba tan cerca de nuestra ruta.  Al ver en Instagram cuentas de viajeros que estaban por la zona, decidimos incluirlo.

Hace mucho tiempo había visto un documental sobre el lugar que me había impactado. Cuando aún era una niña o una adolescente quizá y todo nos conmueve mucho más. Recuerdo que había quedado totalmente asombrada al verlo. Mostraban a unos valientes aventureros que descendían por el cañón atados con cuerdas. Iban bajando con sumo cuidado para evitar golpearse o soltarse en la bajada. Este hecho hacía bastante peligroso este destino y no eran muchos los que se animaban a adentrarse de esa forma en la Madre Tierra.

Hace muchos años esa era la única manera de conocer el lugar. Aún no estaban las escaleras que hay hoy en día y que hacen que la experiencia sea mucho más placentera.  Aunque le terminando restando esa dosis de aventura, estilo Indiana Jones.

Llegamos a este lugar luego de haber visitado el Gran Cañón. Pensamos que no iba a haber muchos otros lugares que nos sorprendan tanto. Pero afortunadamente, nos equivocamos una vez más.

Era un día caluroso de verano, llegamos alrededor de las 10 de la mañana y el sol se hacía sentir aún más al reflejarse en el árido desierto. A lo lejos se veían unas montañas que parecían haber sido recortadas luego de una precisa medición.  Bien podrían ser las mesas donde los dioses del Olimpo disfrutaban de sus banquetes.

Lo primero que vimos fueron dos puestos que ofrecían entrar al Upper Canyon. No muy lejos de este lugar otras dos empresas ofrecían  entrar al Lower Canyon. La entrada del primero era unos 10 dólares más cara y hablaban mal de la gente del otro lugar. La verdad es que mucha idea sobre la diferencia entre uno y otro no teníamos. Como todas las fotos que había visto eran del Lower Canyon, decidimos entrar a éste. Una vez pagada la entrada de unos 50 dólares, esperamos por nuestra turno en la tienda de souvenirs. Era un gran alivio poder estar ahí con el fresco del aire acondicionado.

Nos dividieron en dos grupos de alrededor unas 10 a 15 personas cada uno. Nos reunimos en fila por grupos y seguimos a nuestro guía designado. Era un gran conocedor de la zona y descendiente de los indios Navajos. Nativos a los cuales les pertenece toda el área.

Tras explicarnos todo lo que no podíamos hacer, como por ejemplo llevar un palito selfie, nos dirigimos hasta una gran grieta. Allí, en medio de la nada, sólo se veía una gran rajadura en el requesbrajado y seco suelo. Ahí nos detuvimos y el guía nos dijo que justamente allí se encontraba el Cañón. Esa era la entrada. Caminamos un par de metros más y vimos una estrecha y empinada escalera de metal.  Con mucho cuidado, fuimos descendiendo lentamente.

antilope canyon
Desierto Cañon del Antilope

El guía nos contó que hace mucho tiempo atrás la única forma de conocer este maravilloso lugar era descendiendo mediante cuerdas. Fue así que confirmé que ese era el lugar del documental de mi infancia. Dejaron de hacerlo de ese modo porque era muy peligroso y  mucha gente descendía sin guía. El peligro radica en que es una zona altamente inundable. Cuando llueve al norte de este lugar, el agua va filtrándose en el suelo. Aunque parezca lejos, el agua llega rápidamente a través de un sistema de cañones por debajo de la tierra. Es por esta razón que en días de lluvia está absolutamente prohibido descender. 

En el año 1997, cuando estas reglas no eran tan estrictas, una expedición con 11 turistas y un guía fueron sorprendidos por una gran corriente de agua y no pudieron salvarse. Sólo el guía se salvó ya que gracias a su experiencia pudo trepar rápidamente las paredes del cañón. El agua entra a tan alta velocidad, que es muy difícil poder escaparse de ahí a tiempo. Es por esto mismo que está prohibido entrar por nuestra cuenta.

El agua que se filtra por estas grietas, le fue dando una formas increíbles. Su color rojizo iluminado con los rayos del sol le da una impronta aún más única y perfecta. Al ir caminando por allí, en algunos lugares super estrechos, es inevitable pensar en esa pobre gente que no pudo escapar.

Cada una de sus partes va contando un relato con sus muchas formas y con personajes que se van descubriendo en sus paredes. Como una bella mujer, un general y también el escenario del descubrimiento de un fantasma.  Este quedó reflejado en la foto más cara de la historia: 6,5 millones de dólares de Peter Lik.

En uno de los tantos recovecos nos detuvimos para sentarnos como indios. Como solían hacer los antiguos Navajos y golpeamos nuestro pecho con el puño cerrado. Dicen que de esa manera se siente como late el cañón, que no es más que un precioso eco de nuestro propio corazón.

Al salir de allí, no podíamos creer que semejante maravilla se encuentre debajo de un lugar que a simple vista uno diría que no tiene nada que ofrecer.

Otros de los dichos dice, que así como nos sentimos al recorrer el cañón es como nos sentimos en nuestras vidas. Espero que ese asombro y disfrutar maravillada, me siga acompañando en cada paso de mi vida.

Te puede interesar también:

El Gran Cañón del Colorado 

Valle de la Muerte

A %d blogueros les gusta esto: