Las Vegas
América del Norte,  Costa Oeste,  Estados Unidos

Las Vegas

Después de atravesar la imponente e impresionante ruta del Valle de la Muerte, llegamos a nuestro próximo destino.  La tan famosa y alocada ciudad de Las Vegas!

Esta ciudad es la más grande del Estado de Nevada. Mejor conocida como “La ciudad del pecado” o “La capital de las segundas oportunidades”. Se dice que por aquí cualquier cosa puede pasar, que nada está prohibido. Uno puede conocer a alguien y a los quince minutos estar casados luego de haber pasado por el altar de alguna de las capillas del amor.  O quizá, algo más original, tras dar el si frente al emblemático cartel de bienvenida de ingreso a la ciudad. Eso si, tengan mucho cuidado si piensan hacerlo, porque este matrimonio también cuenta con todo el peso de la ley. Así que no van a zafar de todos los deberes y obligaciones de marido y mujer. 

Las Vegas está rodeada de un desierto árido y desolado. La ciudad parece un oasis que invita al pecado en cada lugar por donde uno pasa.  Desde las autopistas se ven enormes letreros que promueven servicios especiales de señoritas para nada recatadas. Además hay venta con entrega a domicilio las 24hs del día de cannabis en todas sus formas y derivados. En esta ciudad, realmente todo es legal. En los supermercados y kioscos detrás de la cajas hay filas de máquinas traga monedas. Y sí, siempre van a ver a alguien jugando en ellas. Todo esta preparado para la tentación y ni siquiera cuando se va a comprar la leche se puede evitar. Este claramente no es el mejor lugar para personas muy religiosas o de una moral muy estricta.

Las calles principales tiene hoteles enormes e impresionantes. Se trata de un Oasis de luces multicolores que le da vida a este desierto fulminante. Algunos de estos hoteles, son muy famosos por haber aparecido en películas super taquilleras como “Hangover”. Aquella película que retrata muy bien a Las Vegas y todo lo que puede suceder después de una noche de excesos.

Las Vegas
Caesar Palace

A la luz del día, la ciudad quizá no parezca tan espectacular. Si bien se ven los enormes hoteles, se podría decir que casi podría pasar  como una ciudad más. Aunque ver sus edificios en el desierto, seguro que llama la atención.

Pero es al caer el día cuando el Strip se muestra en todo su esplendor. De esta forma se denomina a la calle principal donde se encuentran los principales hoteles. Cada uno de ellos tiene su propio juego de luces, carteles y hasta animación 3D con sonido envolvente. Cada hotel posee y representa un estilo completamente diferente. Desde castillos como el de Disney, ciudades como New York, Paris con su torre Eiffel y su Moulin Rouge, hasta una pirámide de la que se asoma la reina más poderosa de la antigüedad: Cleopatra.

Los hoteles por dentro parecen ciudades. Más allá de los Casinos, hay bares, restaurantes y tiendas con las marcas más reconocidas. Tienen todo lo que uno necesita sin tener que abandonar el lugar. Antes de pasar de un sector a otro, obligatoriamente hay que pasar por ruletas, mesas de black jack y otros tentadores juegos.

El primer casino al que entramos fue al del Caesar Palace. La decoración del lugar es impresionante, con hermosas pinturas y hasta algún Picasso, supongo que imitación. Tanto en su interior como por fuera hay varias esculturas. Podremos incluso encontrar una fuente parecida a la Fontana di Trevi.  Allí podemos pedir que alguno de nuestros sueños se haga realidad, como por que no, ganar en la ruleta.

El siguiente casino que visitamos fue The Venetian, que tal como su nombre hace presumir, esta inspirado en la romántica Venecia. Por dentro sus techos están decorados con pinturas renacentistas y ribetes dorados. En su centro comercial el cielo siempre está soleado y podemos disfrutar de un paseo en góndola por sus canales.

Algo que alguna vez escuche, es que arrojaban algo desde los techos para mantener a la gente despierta y que sigan jugando. A medida que íbamos caminando, miraba los techos y trataba de observar si el aire estaba enrarecido. Debo decir que nada de esto es cierto. Es otro de los  tantos mitos que circulan entre la gente que no son ciertos, o que al menos por el poco tiempo que estuve por ahí no sucedió.

Ninguno de los dos por suerte estaba interesado en el juego así que, aunque no lo crean, no hicimos ninguna apuesta. Tal vez para el pesar de muchos que les hubiese encantado hacerlo. Si bien no era el lugar que más deseábamos visitar, nuestra ruta de viaje casi que nos obligaba hacer una parada aquí.  Después de todo, había que conocer a tan famoso y aclamado lugar.

Muchos más casinos y hoteles quedaron por ver por dentro, pero tan sólo fueron dos días en esta loca ciudad donde todo puede pasar y a nadie lo va a contar: “lo que pasó en Las Vegas, queda en Las Vegas”, tal cual reza el famoso dicho popular.

 

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