América del Norte,  Costa Oeste,  Estados Unidos

Valle de Napa

A aquellos que les guste disfrutar de un buen vino, seguramente el Valle de Napa les suene familiar. California además de cine, playa y montañas, tiene uno de los valles productores de vinos más importantes del mundo. Los vinos que se producen en esta región son de excelente calidad y son exportados a todos los continentes.

Si uno está de visita por San Francisco, puede aprovechar para hacer una escapada a este lugar. La distancia desde esta ciudad es de una hora y media aproximadamente, yendo en auto. Después de Disney, es uno de los lugares más visitados de California.

Después de alrededor una hora de viaje, llegamos a Napa, un pequeño pueblo, muy lindo y  bastante tranquilo. Su actividad principal está relacionada a la industria vitivinícola y al turismo que depende fundamentalmente del primero. Así nos los hizo saber una de las chicas que nos orientó en la oficina de turismo del lugar. Nos recomendó un par de bodegas para visitar donde podríamos hacer una degustación y que no requerían reserva previa. Cómo habíamos demorado nuestra salida, llegamos alrededor de las 4 pm, no disponíamos de mucho tiempo como para hacer una gran recorrida. La mayoría de las bodegas cierra entre las 5 y las 6 pm.

Fue ella también quien nos recomendó seguir el recorrido de las bodegas por el Silverado Trail. A lo largo de esta ruta se encuentran numerosas e importantes bodegas.

El recorrido por este sendero es bellísimo. El valle enmarcado con sierras de apariencia más bien seca y de colores sepia. Se ve contrastado con los brillantes colores de las parras con las mejores cepas de uva de Estados Unidos. Estas uvas, luego de la cosecha irán a parar a toneles de roble que irán fermentando los exquisitos vinos que más tarde llegarán a nuestra mesa.

Decidimos comenzar con la bodega que nos recomendaron, Black Stallion. Un vino de esta bodega fue elegido por Obama para que lo sirvieran en la cena de la inauguración del entrante presidente Trump. La cepa elegida fue Cabernet Sauvignon, que estaba incluido en mi menú de degustación. Si bien no es mi vino favorito, debo reconocer que tenia una textura y un gusto excelente.

Los tastings, por lo general incluyen entre 3 a 4 copas de vino. Los valores dependen del tipo de vino que se elija, pero rondan los 20 a 40 dólares.

La degustación fue en una moderna barra, donde nos iban sirviendo los vinos y nos explicaban acerca de sus sabores, texturas, color y profundidad. Detrás de la barra podían verse algunos toneles de roble con vinos aún en proceso.

Una vez que terminamos nuestras copas, partimos rápidamente. Nuestro siguiente destino era el Castello de Amorosa, fuera de la ruta de Silverado, en la región de Calistoga. Este lugar lo había encontrado por internet y me pareció muy interesante. El yankee no estaba del todo convencido ya que era bastante más lejos, y había muchas otras bodegas a las que podíamos ir. Como no sabíamos los horarios de las demás bodegas y muchas de ellas requerían reserva previa y este lugar no, finalmente accedió a ir, además que le intrigaba la idea de que sea un Castillo.

La entrada al Castello es bastante imponente, con sus larguísimos y delgados pinos flanqueando el sendero. Al llegar a este lugar, parece que dejamos Estados Unidos, para entrar súbitamente a la Toscana. La estructura es como la que tienen los antiguos castillos europeos, con sus paredes de piedra y torres en lo alto. Tiene además un puente levadizo que facilita el ingreso ya que está rodeado por una laguna llena de coloridas flores.

En esta bodega, hay que abonar una entrada de 30 dólares que incluye una degustación de 5 tipos diferentes de vino. Esta entrada también habilita a dar un recorrido por el castillo y apreciar su hermosa arquitectura con muchos instrumentos antiguos y salones inmensos bellamente decorados. Si se quiere también se puede abonar un adicional, que incluye un tour guiado.

Pese a que su construcción parece antiquísima, el castillo fue inaugurado en el 2007. Su dueño proviene de una familia que por varias generaciones se dedicaron a hacer vino, siendo sus raíces italianas. Fascinado desde siempre por la arquitectura italiana medieval. Después de haber encontrado su terreno ideal en California, Dario Sattui, dueño de la bodega V.Sattui también, comienza la construcción del sueño de toda su vida. Para lo cual casi gasta toda su fortuna.

La degustación se realiza en el sótano, donde se encuentran las bodegas. El lugar es muy acogedor. Además de vinos,  venden todo tipo de cosas para acompañar, como aceitunas, carnes curadas, panes, aceites de oliva, quesos. Todo aquello que puede acompañar muy bien a un buen vino.

Una vez sentados en el bar, nuestra sommelier, una chica muy simpática de Hungría a quien no le gustaba para nada los gitanos, nos entregó unas tarjetas donde teníamos que seleccionar el vino que queríamos probar. Una vez elegidos, ella nos iba llenando la copa, ordenando la selección de la mejor manera posible para nuestro paladar, terminando en mi caso con un dulce moscato. Además de los vinos, nos habló un poco de la historia del castillo y de la región en general.

Después de tan ricos vinos, volvimos a la ciudad más felices que nunca. De haber tenido más tiempo, creo que recorrer la ruta de Silverado en bicicleta podría haber sido una muy buena idea. Pero si no se cuenta con mucho tiempo, al menos hay que visitar un par de bodegas. Es casi un pecado pasar por California sin visitar este hermosísimo valle

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