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Día 8: Arequipa – Cañón y Valle del Colca

Llegamos a la madrugada a la estación de micros. El frío de la helada matinal se sentía en los huesos. Salimos a la puerta buscando traslado y vimos que un taxi nos esperaba para llevarnos al hotel. Todo venía resultando cual nos había prometido aquel señor que nos armó rápidamente el tour. Pensar que nosotras dudamos de él. Ninguna agencia nos podría haber armado algo tan genial y tan eficientemente.   

En el hotel nos recogerían para comenzar la excursión. Debimos apurarnos porque íbamos con el tiempo justo. Nos dio apenas tiempo para acomodar nuestras cosas en el cuarto y ya nos pasaron a buscar.

Generalmente la excursión al Valle del Colca es de al menos 2 días. Pero en nuestra esa cantidad de días era demasiado, así que optamos por la opción corta y arrancar bien de madrugada.

Aprovechamos a dormir otro rato en la combi que nos transportaba. No era tan cómoda como el micro; las piernas no podían estirarse demasiado, pero nos permitió recuperar un par más de hora de sueño. Bien sabido es que dormir en los transportes no brinda el mejor descanso y nosotras ya veníamos haciéndolo por un par de días.

Luego de un par de horas de viaje, el guía muy cariñosamente nos fue despertando de nuestra siesta. Ya estábamos entrando en el Valle del Colca y el paisaje que nos rodeaba, ameritaba que lo viéramos.

Desde las ventanillas podíamos ver unos perfectos escalones recortados en las laderas de las montañas. En estas terrazas, los peruanos realizan sus cultivos. Es una forma de ir ganándole espacio a las montañas ya que por esta zona no abundan los campos llanos. Así que tuvieron que ir ingeniándose para poder proveerse de alimentos y sin que sea su intención, crearon una maravilla digna de ver.

Seguimos viaje y por la ventana se ven muchas tonalidades color tierra, la zona en sí es bien árida. Casi no hay vegetación a los alrededores.

Avanzar por este camino en cierto modo nos hace sentir cuan libres son sus habitantes. Esa libertad única que sólo pueden encontrarse en estos sitios, tan distantes de la locura de una ciudad congestionada.

En El Mirador de la Cruz del Cóndor, se puede apreciar el cañón en todo su esplendor. El del Colca, es uno de los cañones más profundo del mundo. Su profundidad alcanza los 4160 metros.

 

Además de su inmensidad, otro de sus atractivos es el majestuoso vuelo que los cóndores de la región suelen hacer en el.

Estas aves no suelen ser muy amistosas con los humanos y mantiene una prudente distancia. Esto hace que sea muy difícil verlos de cerca. Pero aquí parece cumplirse la excepción a la regla, ya que suelen pasar muy cerca de las cabezas de los turistas que los visitan. Quizá disfruten demostrando su poderío a los viajeros curiosos, dejándoles en claro que el lugar les pertenece.

Su vuelo es de formar circular. Suben y bajan, el vuelo es casi silencioso, salvo algún que otro grito llamando la atención de los presentes. En el cañón se los ve ir y venir una y otra vez. Al verlos en su vuelo, es inevitable pensar lo lindo que debe ser volar y desafiar al viento con las alas desplegadas.

Por la tarde nos acercamos a un pequeño pueblito cercano. En el lugar había una Iglesia centenaria, de la cual no recuerdo el nombre. Allí acude la gente de la zona esperando ansiosos a los turistas. Ofrecen una foto con un cóndor amaestrado, por supuesto y una llama por un par de monedas.

Aún sabiendo que no había peligro, la sensación de sentir a semejante ave en la cabeza, da un poco de temor. Así lo demostraba nuestras caras en las fotos que vimos al llegar a casa.

La siguiente parada fue el Mirador de los Andes. Se trata de un tramo de la Cordillera Volcánica de los Andes. Allí una vez más tuvimos esa sensación profunda de libertad y silencio. Tan sólo por momentos era interrumpida por un par de llamas que circulan por la zona.

Al fin de nuestra excursión, llegamos a la estación de Arequipa donde nos esperaba nuestro confortable cama: un micro que nos llevaría de nuevo hasta Cusco. Tercer noche durmiendo en micro. En nuestros sueños, estábamos en una cama con colchón de 5 estrellas.

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