Viva el Cusco
América del Sur,  Diarios de Viajes,  Perú

Día 6: Cusco y sus alrededores

Desayunamos unos mates con pan tostado y mermelada en el bar, acompañadas por otra argentina.  Ella vivía en el Hostel hacía un par de meses. Había decidido comenzar una nueva vida en el Cusco, luego de un fracaso amoroso.

Nos contó que pese al tiempo que estaba viviendo ahí, no había ido aún al Machu Pichu. Estaba tratando de juntar algo de dinero antes. La manera que encontró de hacerlo fue brindar masajes a los extenuados caminantes al regreso de la ciudad maravilla.

Siguiendo recomendaciones de unos conocidos peruanos, nos dirigimos a la Plaza de Armas. Allí fuimos en búsqueda de alguna agencia que nos vendiera los pases para poder realizar el Camino del Inca. Decidimos contratarlo en Cusco directamente, ya que nos dijeron que podríamos conseguir más variedad y a mejores precios.

Ciertamente no nos mintieron. Local de por medio, todo alrededor de la plaza se podían conseguir pases a alguno de los caminos, excepto el tradicional. Este camino, había que reservarlo con meses de anticipación.

Los caminos que nos ofrecían eran mucho más baratos de lo que nos proponían las agencias en Buenos Aires. Algo que nos dejó tranquilas por la decisión tomada. Luego de dar vueltas un buen rato por la Plaza, haciendo comparaciones mentalmente y con calculadora en mano, decidimos ir al lugar donde mejor nos atendieron y nos brindaron más información. Esencialmente los caminos que nos ofrecían y los servicios que prestaban eran los mismos, sólo había algunos pocos dólares de diferencia.

Contratamos el camino del Salkantay, que incluía guía, comidas y carpa. Como la recomendación general era que estemos un par de días en Cusco antes de comenzar a caminar para acostumbrarnos a la altura, contratamos otras excursiones.

La primera excursión fue en Qoricancha, allí compramos el Boleto Turístico. Este boleto permite entrar a varios sitios arqueológicos y museos del Cusco. Es muy recomendable si se quiere visitarlos ya que el ahorro en entradas es importante.

En este lugar, una especie de convento hoy en día, se encuentra el Templo del Sol, muy importante en la época de los antiguos Incas. También veremos el Templo de la Luna y el de las Estrellas, el recinto del Arco Iris, y el del Inti Illapa.   Ademas aquí se encuentran las divinidades del rayo, el trueno y el relámpago. Todo esto nos demuestra cuan politeístas eran los Incas en sus creencias.

El guía nos contó que antiguamente, algunos de estos templos, que en realidad se tratan de diferente salas para cada uno, estaban cubiertos de oro. Obviamente que de eso hoy no queda ningún vestigio, gracias al afán de lucro de nuestros queridos colonizadores.

Es impresionante ver los pesados bloques de piedra, todos ellos perfectamente encastrados unos con otros, cortados y pulidos a mano. Hay una enorme piedra de 11 ángulos, y otra bien pequeñita, considerada la más pequeña del mundo, en este tipo de construcciones.

El recorrido siguió por Sacsaywaman, palabra de la lengua aymara que significa “lugar donde se sacia el halcón”. En este lugar es donde se celebra el Inti Raymi, una ceremonia anual ritual al dios Sol o Inti. Aquí también la construcción con las piedras es fabulosa, ya que se tratan de gigantes bloques cortados a la perfección, para que no quede ningún espacio entre ellos.

Aún hoy, quienes estudian esta cultura y construcciones, siguen preguntándose como hacían en esa época para movilizar los inmensos bloques, ya que algunos pesan toneladas.

Algunos de los bloques construyen formas de animales tales como la garra de un león o una llama. El guía nos dijo que si acercábamos nuestra palma con la mano abierta, sin llegar a tocar las piedras, podríamos sentir la energía acumulada que tienen. Ambas lo hicimos y sí, realmente sentimos un leve cosquilleo.

En el camino hicimos una breve parada para observar desde las alturas, la ciudad de Cusco.  La vista desde allí se ve hermosa, con los rojos techos de las casas y una de las colinas con un grabado gritando Viva el Cusco!

Nuestro camino continuó por Qenqo. Estas ruinas incluyen unas cavernas laberínticas con altares de sacrificios, donde los antiguos Incas ofrecían animales a los dioses como ofrendas de agradecimiento.

El guía como referencia, para que no lo perdiéramos de vista, llevaba consigo una bandera multicolor, que más tarde nos dijo que se trataba de la bandera de Cusco. Muchas personas suelen confundirla con la bandera símbolo de las marchas gays, pero muy diferente es su historia.

Otra de las cosas que nos contó es que Cusco es la capital histórica del Perú y que en la lengua de los Incas, significa el ombligo de la tierra, ya que se encuentra casi en el medio del país.

Fue nuestra primer noche durmiendo en un micro. Decidimos dormir un par de noches arriba de los micros para tratar de visitar la mayor cantidad posible de lugares. Las distancias eran bastantes largas y de esta manera pudimos aprovechar las noches viajando mientras dormíamos. Así no perdimos ningún día en viaje. 

El micro por suerte era cómodo, hasta con cena incluida, lo que si no tuvimos en cuenta, fue el frío que íbamos a pasar a la noche. Al asomarse por las ventanillas, no era sólo la oscuridad lo que no permitía ver, sino la escarcha que se había formado en ellas. Fue una larga noche con las narices frías.

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