Road trip - Estados Unidos
Diarios de Viajes,  Estados Unidos

Sobre mis días de viaje y la convivencia

Acá estoy, ya van poco más de tres meses que estoy viajando. Aunque ahora estoy más bien quieta. Instalada en el bello y tranquilo vecindario de West Hartford, en el estado de Connecticut. Hay días, debo reconocer, que me aburro bastante. Luego de venir de tanto tiempo viajando, bueno al menos para mi. Conocer una ciudad nueva cada 3 o 4 días y parar el ajetreo, puede hacerse difícil. Es como si el cuerpo y el alma ya estuvieran demasiado acostumbrados al movimiento constante y lo necesitaran cada vez más.

Esta es la primera vez que viajo durante tanto tiempo con una pareja. He tenido otros viajes si, pero ninguno como este, no sólo por el recorrido y el tiempo, sino también por todo lo que va trayendo consigo.

El otro día navegando en internet me crucé con esta frase: “He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él”. Esta gran frase de Mark Twain, creo que lo resume todo. Como ya muchos sabrán la convivencia de por sí puede ser complicada. Imaginen lo que es estar las 24 horas del día casi única y exclusivamente con la misma persona. No, no es nada fácil, creanme. 

Al principio todo es risas y aventuras, pero a medida que van pasando los días puede que nos resulte algo agotador por momentos. Cada tanto surgirán algunas discusiones, planes que no se comparten y alguna que otra pelea sobre a quien le tocaba cocinar o lavar los platos.

Más allá de estos pequeños o grandes problemas que podemos llegar a tener, creo que es una experiencia sumamente enriquecedora. Nos permite conocernos más y mejor individualmente  y a la vez crecer como pareja. Siempre y cuando, como dice Tanguito el amor sea más fuerte…

Hay veces que alguno de los dos estará más cansado, con ganas de no hacer nada y el otro, que en nuestro caso casi siempre soy yo, querrá hacer de todo. Cuando esto suceda hay que tratar de ser conciliadores, no siempre se puede hacer todo lo que uno quiere.  Pero sí, siempre, hay una manera para que las dos partes queden contentas.

Antes de comenzar el viaje, sentí algo de miedo, no sabía que esperar, como nos íbamos a llevar. Tenía muchas dudas y pocas certezas. Como siempre pasa con la vida en general. Es imposible poder predecir con exactitud qué es lo que va a suceder. Es por esto que lo mejor, para evitar ansiedades y temores exagerados, es relajarse y dejar que todo fluya. De nada sirve planear tanto.  La mayoría de las veces los planes nunca salen como uno los esperaba. Eso es justamente lo que los vuelve más memorables, más divertidos, únicos y sinceros.

Siguiendo mi propio consejo, traté de relajarme y tomarme las cosas con la mayor calma posible. Ahora bien, es imposible no tener aunque sea una pequeña expectativa. Sobre esto debo decir que todo esta resultando mejor que lo esperado. Sí, nos peleamos algunas veces. Las discusiones a veces fueron sobre temas menores y otras, sobre temas más complicados y profundos. Pero hasta ahora, supimos como manejarlos y eso es lo que nos está haciendo crecer como pareja.

Creo que lo importante no es estar siempre felices y contentos. Eso sería una gran utopía imposible de cumplir, a la vez que sería muy aburrido también. Lo que más importa es respetar los tiempos del otro, buscar siempre cosas que ambos disfruten y si hay algo que nos interese y al otro no, pues hacerlo solo, para que no haya reclamos después.

La verdad es que en estos últimos días, voy aprendiendo muchas cosas y con todo lo bueno y lo malo. Cada vez estamos más cerca en un sentido tan amplio como único. Como que el amor va consolidándose poco a poco.

A veces pareciera que el corazón cuando se da cuenta lo que pasa y quisiera salir corriendo por otro camino. Por miedos, por inseguridades. Pero no, ahí se queda, podrá gritar y patalear, pero esta vez se siente distinto. Como dice el dicho, los años no vienen solos y ahora mi corazón parece ir sabiendo qué es lo que quiere.

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