América del Norte,  Costa Oeste,  Estados Unidos

Parque Nacional Yosemite

El Parque Nacional Yosemite, nombrado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, se encuentra al este de las Sierras Nevadas. Entre sus principales atractivos se encuentran unos enormes acantilados de granito, esculpidos por glaciares hace miles de años atrás.

El Capitán es una de las rocas más conocidas, sobre todo por los más importantes escaladores profesionales del mundo. Se considera una gran proeza escalarlo debido a su importante grado de dificultad: es una pared vertical de un poco más de 2000 metros de altura, no apta para temerosos ni cardíacos. Para llegar a la cima hay que ir bien provistos de arneses, sogas y carpas, ya que es muy difícil llegar a la cima en tan sólo un día. Vistos desde abajo, los escaladores parecen pequeños puntos en la pared del acantilado, pero ahí están, siempre van en pareja, ya que la subida de esta manera se hace más segura y también más llevadera la aventura.

La zona del valle es la más visitada por los turistas que están de paso y representa solamente el 1% del área del parque, que en total tiene 3081 km2, por lo que pueden imaginarse lo grande que es.

Ni bien entramos al parque, pocos metros después de cruzar la entrada, nos llevamos una enorme sorpresa; en un prado al costado del camino y rodeado de árboles, un oso negro buscaba comida.

Es bastante fácil saber cuando un oso está cerca, ya que hay una gran concentración de personas y autos detenidos en el lugar, todos con sus cámaras apuntando hacia el mismo lugar, tratando de obtener el mejor plano posible. Esa fue la primera vez que ví un oso en su hábitat natural, pero no sería la única.

Como en casi todos los parques, hay muchas caminatas que pueden hacerse, algunas más complejas que otras, pero lo que es seguro, es que en cualquiera de ellas, las vistas son espectaculares. Nuestra primer camino fue el Sentinel Dome. Es un trekking de unos 8km, de dificultad moderada. La última parte en subida es la más complicada, pero no imposible, sólo que bastante más empinada, así que hay que ir preparado para la escalada. Lo cierto es que bien vale la pena la subida, la vista desde allí es maravillosa, con cascadas que se ven a lo lejos y enormes pájaros sobrevolando a nuestro alrededor.

Algunos de los caminos dentro del parque, forman parte del Pacific Crest Trail (o Sendero Macizo del Pacífico), una ruta de un poco más de 4000 km, que va desde Mexico a Canada, a lo largo del cual se pueden apreciar paisajes cautivantemente bellos.

A lo largo del camino es habitual toparse con algún venado entorpeciendo el andar de los autos y más adentro del bosque las lagartijas van siguiendo nuestros pasos a la vez que nos orientan. También alguna que otra serpiente cascabel con su sonido nos trae de regreso del ensimismamiento que nos provoca la búsqueda de la vasija de oro detrás de los arcoris que  se tímidos tratan de esconderse entre las cascadas y los enormes árboles a su alrededor.

Al día siguiente, por el camino que lleva a Glacier Point, tuvimos la suerte de ver nuevamente un oso. Esta vez fue mucho más real, ya que íbamos solos siguiendo el sendero cuando el yankee me advirtió que bastante cerca nuestro, había un oso buscando termitas en algunos árboles caídos. Me sentí como en aquellas películas donde los chicos exploradores se pierden en el bosque y deben salir corriendo antes que el oso les caiga encima en busca de comida fresca.

Claro que no fue de esta manera, me sentía inconscientemente muy tranquila, feliz de estar en esa situación, por lo que no dejaba de filmar, por supuesto que tratando de no hacer mucho ruido por si acaso. Lo que tal vez era más preocupante, era que el camino seguía en una pequeña curva que nos llevaba aún más cerca de nuestro peludo amigo.

Yo seguí caminando tranquilamente, como si nada, pero el yankee sintió miedo, así que empezó a hacer ruido con una madera tratando de ahuyentarlo, ya que en un momento parecía que si venía hacia nosotros, algo desafiante ya que nos miraba, tratando de hacernos entender que en ese lugar nosotros éramos los extraños polizones. 

Mientras ibamos caminando lentamente marchar atrás, otras personas llegaron. De repente estábamos todos maravillados, murmurando bajito para no interrumpir la magia del momento. El oso dio algunos pasos más, nos miró a los ojos, como queriendo decir que sin dudas sabía que era la estrella del lugar y se apartó lenta y pesadamente del camino, en busca de nuevos arboles caídos habitados por deliciosas termitas.

 

Fue una experiencia increíble, estar tan cerca de un animal salvaje, en su hábitat natural. Verlo tan poderoso y a la vez tan generoso, permitiéndonos explorar su hogar, disfrutar con el, del esplendor del lugar y su bella naturaleza.

Definitivamente si están planeando una visita a California, este parque debe estar en su lista de lugares a conocer. Tiene tanta belleza para dar y disfrutar que es imposible negarse a ir.

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