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Día 2: Lima

Nos levantamos y compartimos desayuno americano en el Hostel, con unos chicos que habían llegado a la ciudad para participar de una charla en la Universidad. Con las energías recargadas, estábamos listas para recorrer la primera de las ruinas que veríamos en este viaje.

En Miraflores, se encuentran las ruinas de Huaca Pucllana; son pequeñas, y curiosamente se encuentran en medio de la ciudad rodeadas de modernos edificios, ubicación no esperada para antiguas ruinas, por lo menos para mí, que siempre me imaginé ruinas en medio de la nada, tal vez rodeadas de una inmensa vegetación, pero jamás en un distrito comercial.

Aquí comenzamos a aprender un poco acerca del modo de construcción Inca: edificios con columnas en forma de pirámide, dejando un cierto espacio entre los ladrillos, fabricados uno a uno manualmente, para soportar los temblores de nuestra madre tierra.

En el lugar pueden verse maniquíes vestidos de época, representando la forma de trabajar mientras construían los edificios en aquellos tiempos.

En el lugar también se puede recorrer una pequeña granja, con algunos animales y plantaciones típicas de la región. Lo más sorprendente y tierno del lugar son los famosos y particulares perros peruanos. Si uno no conoce esta raza puede pensar que se trata de perros con sarna, ya que tienen su cuerpo casi completamente pelado, con alguno que otro pelo asomando en la cabeza. Uno de estos perros era muy simpático y parecido al terrible Gremlin punk de la conocida película de los 80. Son animales muy tranquilos y hoy en día especie protegida, ya que son toda una rareza. Al no tener pelaje que los proteja del frío, suelen protegerlos con ponchos para que no se enfermen.

Después de almorzar en algún lugar de paso, seguimos nuestro recorrido por los acantilados. No son playas recomendables si uno es de los que les gusta disfrutar del sol cual lagartija, ya que acostarse sobre las piedras puede no ser muy confortable. Si, estas playas no tienen arena, sino que están formadas por pequeñas piedras. Este hecho no les quita su hermosura, especialmente si uno aprecia el paisaje desde lo alto, donde los más intrépidos pueden disfrutar de una vuelta en parapente.

Algo que nos sorprendió de la ciudad, fue el transporte, pequeños colectivos, de no menos de 30 años de antigüedad, repletos de pasajeros, con boleteros ofreciendo a alta voz, su recorrido en cada esquina. Lo que nos resultó muy útil para viajar entre Barranco y Miraflores, fue el Metropolitano; unos autobuses modernos, con estaciones que recuerdan las más nuevas estaciones de subte en Buenos Aires. Para viajar en ellos hay que comprar una tarjeta recargable, que se consigue en todas las estaciones. 

Otra de las curiosidades de la ciudad fue ver una gran cantidad de farmacias, una pegada a la otra, me imagino que alguna razón debe haber, pero no fue tanta la curiosidad como para investigar demasiado sobre el tema, será tal vez que los peruanos son demasiado hipocondríacos?

Después de las ruinas fuimos por el típico recorrido por la ciudad: Plaza de Armas, Catedral y centro comercial. Por la noche cenamos en un restaurante que ofrecía pollo a las brasas, comida típica peruana, tal como lo aseguraban los miles de carteles en las calles; disfrutando show y y festejos varios de cumpleaños con todos cantando el feliz cumpleaños.

Lo más divertido fue ver como la gente iba levantándose de sus mesas para unirse al baile, todos dando pequeños saltitos al mismo tiempo. Disfrutamos de una vista privilegiada desde el primer piso del restaurante y de esta manera descubrimos  a los peruanos como gente sencilla y muy alegre. Con la panza ya llena fuimos a echar un vistazo a la zona de los bares, en la zona de Barranco, donde estuvimos más que tentadas a entrar alguno para tomar una rica cerveza bien fría, pero la voz de nuestra conciencia nos hizo regresar al hotel, para poder disfrutar plenamente al día siguiente todas las actividades que teníamos planeadas.

Tips:

Para moverse en la ciudad de una punta a la otra, conviene comprar la tarjeta del Metropolitano. Los autobuses son modernos, comodos, rápidos y seguros! 

Lima Hostel Hostelling

Es un hostel muy bonito, en la zona de Miraflores que es una de las más linda de Lima. La atención fue muy buena, todo el personal es muy simpático y siempre ofrecen ayuda cuando se la pides

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