América del Norte,  Costa Oeste,  Estados Unidos

Venice Beach

Venice Beach, es una de las tantas playas que encontramos por California. Pero esta playa, se siente distinto, tiene algo que la identifica. Sus aires bohemios, sus calles pintadas con grandes y magníficos murales que le dan vida y colores a esta ciudad de playa.

Caminando por la peatonal, cerca de la playa, uno camina entre una gran cantidad de artistas. De los callejeros, que pintan con aerosoles y de aquellos que tienen más suerte y tienen su pequeño estudio frente al mar. Aprovechan sus veredas como vitrina para exhibir sus últimas creaciones. 

También están de los que viven sobre sus calles, en pequeños departamentos con sus ventanas decoradas dejando ver la creatividad de sus ocupantes.

Si uno quiere ser la musa inspiradora de algunos versos de amor, siempre habrá alguien dispuesto a improvisar algunas palabras por un par de centavos.

Aquí se encuentra la Muscle Beach, famoso gimnasio, santuario de fisicoculturistas. Donde un joven Arnold Schwarzenegger solía entrenar cada día. No es difícil de comprender el por qué, la vista al mar y la buena vibra del lugar, lo convierten en algo ideal para sudar un rato y darle mejor forma a nuestros músculos.

Muscle Beach

Como en casi todo Los Angeles, en este lugar hay gran cantidad de vagabundos, quizá por elección, quizá por falta de oportunidad. Pero lo cierto es que al borde de la peatonal, hay muchas carpas que además de proteger contra los peligrosos rayos de sol, hacen de vivienda improvisada. Estos modestos hogares están armados sobre la arena, para lograr así una “cama” más mullida.

Sus habitantes ofrecen también su trabajo: artesanías, pinturas, música y todo tipo de arte, con el que puedan ganar unos dólares con que llegar sus estómagos por la noche. Son una parte más del paisaje callejero que le da vida al lugar. 

Por sus senderos, se ve mucha gente corriendo, andando en bicis y algunos otros en “segway”. Una especie de monopatines motorizados. Tanto las bicis como los segways pueden alquilarse utilizando una aplicación que se baja al celular. Se escena el código QR y puede utilizarse, una vez cumplido el tiempo, se puede dejar en cualquier lugar de la vereda para que otra persona lo pueda utilizar.

Lo mejor es caminar al atardecer, viendo el reflejo del sol detrás de las palmeras que le dan un marco único y especial.

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